La segunda prueba de la temporada IRC, el rally de Curitiba, no podría contrastar más con la primera, el rally de Montecarlo. Si el Col de Turini, las inclemencias meteorológicas y la nocturnidad monegasca fueron protagonistas a finales de enero, ahora es el turno de las rápidas pistas brasileñas.
Calor, ambiente seco, polvo, pistas rápidas y estrechas... El rally de Curitiba cambia por completo el escenario de la primera cita del año en el IRC. Por lo tanto, los equipos deben modificar la puesta a punto de sus coches, funcionara o no en Montecarlo.
Un aspecto fundamental es la altura del coche: en las pistas de tierra se pueden encontrar imperfecciones constantes en forma de piedras, baches y demás desniveles que, por lo general, son desconocidos en una lisa y asfaltada carretera, aunque esté plagada de placas de hielo. Por lo tanto, las suspensiones deben ser más suaves y los neumáticos, más resistentes para evitar los frecuentes pinchazos.
En tierra, los coches derrapan más. La habilidad de los pilotos es esencial en ese sentido para preservar los frenos, utilizarlos sólo en el momento apropiado y acelerar tan pronto como sea posible. La tracción es menor, pero los frenos deberán superar altas temperaturas igualmente: al sustituir la nieve monegasca por el calor brasileño, el peligro de sobrecalentamiento de los motores obliga a tomar precauciones.
Un aspecto fundamental es la altura del coche: en las pistas de tierra se pueden encontrar imperfecciones constantes en forma de piedras, baches y demás desniveles que, por lo general, son desconocidos en una lisa y asfaltada carretera, aunque esté plagada de placas de hielo. Por lo tanto, las suspensiones deben ser más suaves y los neumáticos, más resistentes para evitar los frecuentes pinchazos.
En tierra, los coches derrapan más. La habilidad de los pilotos es esencial en ese sentido para preservar los frenos, utilizarlos sólo en el momento apropiado y acelerar tan pronto como sea posible. La tracción es menor, pero los frenos deberán superar altas temperaturas igualmente: al sustituir la nieve monegasca por el calor brasileño, el peligro de sobrecalentamiento de los motores obliga a tomar precauciones.
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