“Estaba haciendo el rally de mi vida y acabé en el hospital”. El piloto andorrano Albert Llovera recuerda con rabia el último tramo de la segunda jornada del Rally Catalunya, el pasado fin de semana, cuando su Fiat Grande Punto S2000, impactó contra una protección de la cuneta en el segundo paso por La Llena y acabó con el coche destrozado y con Albert y su copiloto David Vallejo en el hospital, con esguince cervical y fractura de clavícula respectivamente. Sin embargo, una vez pasado el susto, lo que más inquietaba a Llovera no era el dolor físico, sino la incertidumbre de saber si podrá seguir corriendo esta temporada en el campeonato de España de tierra.
“No quiero pensar qué hubiera podido pasar si hubiese habido gente en aquella curva. El coche incluso se quemó y no sé si lo podrán recuperar y el problema es que es el único que Fiat tiene adaptado para mí”, explicaba preocupado el piloto, con una paraplejía que le afecta desde el pecho y que le hace ir en silla de ruedas y coches adaptados desde hace más de veinte años.
Albert y su copiloto ocupaban la tercera plaza del Grupo N cuando tuvieron el accidente, “habíamos decidido esperar al final del día para decidir si seguíamos tirando fuerte o éramos más conservadores, pero por desgracia una vez más hay que recurrir al tópico, así son las carreras, podríamos haber logrado subir al podio en el Catalunya y en lugar de eso acabamos en el hospital”.
Albert y su copiloto ocupaban la tercera plaza del Grupo N cuando tuvieron el accidente, “habíamos decidido esperar al final del día para decidir si seguíamos tirando fuerte o éramos más conservadores, pero por desgracia una vez más hay que recurrir al tópico, así son las carreras, podríamos haber logrado subir al podio en el Catalunya y en lugar de eso acabamos en el hospital”.

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